Se considera que una compañía es cíclica cuando sus ingresos y beneficios
están muy influenciados por el ritmo de crecimiento económico. Esto explica que
sus acciones reaccionan mucho a las publicaciones de datos económicos. Son empresas
que ganan muchísimo dinero cuando venden grandes cantidades de su producto, pero
apenas ganan o incluso llegan a perder cuando sus ventas descienden. La razón
más común suele encontrarse en el hecho de que sus costes fijos son muy grandes,
y necesitan vender muchas unidades para cubrirlos. Una vez cubren sus gastos,
pueden alcanzar beneficios muy atractivos. En este grupo se encuentran las papeleras,
como Ence, y productoras de materias primas, como Asturiana de Zinc, Acerinox,
etc.
Mientras tanto, acciones cíclicas son aquellas mucho más volátiles que
el resto del mercado. Se disparan cuando la bolsa sube, pero se desploman cuando
las bolsas bajan. Para los estudiosos del CAPM, son las acciones con betas altas.
En este sentido, la acción de una compañía cíclica no siempre es cíclica. Últimamente,
las acciones más volátiles son precisamente las relacionadas con las nuevas tecnologías,
como Terra, TPI, Amadeus, etc.