ESPAÑA GANARÍA CON UNA SUBIDA DE TIPOS DEL B.C.E.
Europa Press el 18 de Marzo de 2005, 09:45.
España sería uno de los países más beneficiados si el Banco Central Europeo (BCE)
se decidiera a subir los tipos de interés, según asegura el Servicio de Estudios
de Caja Madrid en su último informe de coyuntura, recogido por Europa Press.
El informe señala, no obstante, que el BCE se enfrenta a una complicada situación,
ya que pese a los riesgos de mantener una política monetaria tan relajada como
la actual, la evolución del escenario económico y la apreciación del euro dificultan
que la máxima autoridad monetaria pueda adoptar una actitud más ortodoxa a corto
plazo.
Así, indica que las expectativas de subidas para el BCE se han relajado, y en
estos momentos el incremento esperado para el tipo repo apenas supera los 25 puntos
básicos, cuando a comienzos del presente año se anticipaba una subida acumulada
en 2005 de 50 puntos.
Este comportamiento pone de manifiesto, según el Servicio de Estudios de Caja
Madrid, la situación de incertidumbre que se vive en la zona euro, donde las cosas
no están claras ni desde el punto de vista económico ni en lo que respecta a las
intenciones del BCE.
De esta manera, aun cuando la inflación se mantenga bajo control a medio plazo,
sigue preocupando el riesgo de inestabilidad financiera que genera el actual exceso
de liquidez existente.
"Tampoco el escenario económico se presenta exento de dudas --añade-- más aun
ante el comportamiento dispar entre las distintas economías de la zona, a lo que
hay que añadirle el posible impacto de la reciente apreciación del euro".
Por todo ello, Caja Madrid considera que el escenario que recoge el inicio del
ciclo de subidas de tipos de interés en septiembre, está condicionado a la estabilización
del euro y a que se consolide la recuperación económica.
LAS DOS CARAS DE LA ECONOMÍA ESPAÑOLA
En el análisis de la situación española, el informe destaca las dos caras de la
economía. En el lado positivo, subraya el diferencial de crecimiento con sus socios
regionales de un punto porcentual de media en la última década, así como la creación
de más de 4,5 millones de puestos de trabajo, lo que supone un aumento acumulado
próximo al 37%, y la importante reducción del déficit público, que ha pasado del
6,6% del PIB en 1995 al 0,3% en 2004.
En el lado negativo, no obstante, resalta que la inflación crece, como mínimo,
un punto porcentual más que la de los competidores año tras año, con un crecimiento
anual de la productividad claramente por debajo del 1% y con un desequilibrio
de la balanza por cuenta corriente próximo al 6% en términos de PIB. Esto conlleva,
en su opinión, un problema de pérdida de competitividad y de insuficiencia de
ahorro.
"La economía española sigue haciendo acopio de los réditos de un modelo exitoso,
basado en el aprovechamiento óptimo de las ventajas de nuestra incorporación a
la UEM, pero a su vez muestra, cada vez con mayor evidencia, síntomas que hacen
necesario un giro estratégico en la política económica", afirma.
A este respecto, el Servicio de Estudios de Caja Madrid asegura que si bien probablemente
al actual modelo le queda recorrido (el PIB crecerá entre un 2,5% y un 2,7% en
2005, según sus previsiones), "no debería retrasarse el momento de plantearse,
con una visión de largo plazo, la posición de España en una cadena de producción
cada vez más globalizada, puesto que el afianzamiento de un patrón de crecimiento
económico desequilibrado supone un riesgo para la estabilidad del crecimiento
en el futuro".
En el corto plazo, las medidas para compensar los efectos indeseados de unas condiciones
monetarias "excesivamente acomodaticias" para la situación cíclica de la demanda
interna se reducen a una política fiscal con un tono más decididamente restrictivo
que el de los últimos años, lo que exigiría un superávit de las cuentas públicas
mayor que el previsto por el Gobierno para 2005 (0,1% del PIB).
"Aunque haya que pagar el peaje de un crecimiento algo menor en un futuro inmediato,
es la única manera de minimizar los riesgos del cóctel formado por tipos de interés
reales negativos, aumento del endeudamiento, sobrevaloración de algunos activos
y fuerte efecto riqueza", concluye.
Según el estudio, más difícil es implementar las medidas a medio-largo plazo que
permitan aumentar la productividad y la capacidad de crecimiento potencial.
En este sentido, apuesta por aumentar la inversión en I+D+i, crear un marco favorable
para la innovación, con medidas microeconómicasde diverso signo (fiscales, laborales,
de competencia, internacionalización o capital riesgo) y cambios en la educación
que adecuen los recursos humanos a las nuevas necesidades y estimulen la aparición
de emprendedores.