Las familias españolas destinaron el 39,2% de su renta bruta disponible
a financiar la compra de vivienda en el primer trimestre del año, casi
tres puntos más que en el último trimestre de 2005, según
los últimos datos del Banco de España recogidos por Europa Press.
Este porcentaje contrasta con el 36,8% de la renta bruta familiar que era necesario
destinar a tal fin en 2005 y con el 35% que destinaban las familias a la compra
de vivienda en 2004. Los datos de la autoridad monetaria indican que el endeudamiento
de los hogares por la compra de vivienda continúa creciendo de forma paulatina
y, de momento, no muestra síntomas de agotamiento, a pesar de que el encarecimiento
de los inmuebles se está moderando en los últimos trimestres.
De hecho, durante el primer trimestre el precio de una vivienda de tipo medio
(93,75 metros cuadrados) era 6,9 veces superior (6,8 veces en 2004 y 6,2 veces
en 2004) a la renta bruta disponible de un hogar mediano, con lo que el esfuerzo
anual de las familias para financiar la compra de su vivienda ha seguido creciendo
en los últimos ejercicios.
Descontando las deducciones de las que se benefician las familias por compra de
vivienda a través del IRPF (un 15% con carácter general hasta un
máximo de 9.000 euros), los hogares destinaron el 27,4% de su renta bruta
disponible a financiar la adquisición de su vivienda durante el primer
trimestre, cifra también superior al 25,7% que fue necesario en el año
2005.
Estos datos están en línea con el incremento del 24,3% del endeudamiento
de las familias por la compra de vivienda en los tres primeros de 2006, hasta
los 499.125 millones de euros, debido principalmente al encarecimiento del precio
de los inmuebles.
AHORRO FAMILIAR EN MINIMOS.
La deuda de los hogares españoles continúa la senda ascendente registrada
en los últimos años, al tiempo que el ahorro familiar se sitúa
en mínimos históricos, lo que hace más vulnerables las decisiones
de gasto de los hogares antes un más que probable aumento de los tipos
de interés en el medio plazo. Además, España cuenta con el
mayor porcentaje de créditos hipotecarios a tipos de interés variable
en Europa (el 99,4% de los nuevos préstamos contratados en 2005).
En cualquier caso, datos de las entidades bancarias indican que la morosidad continúa
siendo muy pequeña (0,76% para el crédito al sector privado en 2005)
y, además, el segmento de población más vulnerable es relativamente
reducido, ya que, tan sólo el 7% de las familias destina más del
40% de su renta a la amortización de sus deudas, según datos del
Banco de España.