Como siempre los excesos se pagan muy caros, si fuera normal obtener rentabilidades
de un 400 % en pocos meses, nadie que tuviera un capital para invertir en crear
empresas se arriesgaría, eso que se conoce como inversión productiva no existiría,
la inversión se limitaría a la especulación en bolsa y esto obviamente no es viable.
Como termina un proceso así es fácil de predecir, tarde o temprano la burbuja
se acaba deshinchando y una vez que esto sucede las consecuencias son importantes.
Después de meses de caídas generalizadas en este tipo de valores la opinión general
acerca del futuro de este tipo de empresas ha girado 180 grados, el bueno de la
película se ha convertido en el malo, parece ser que donde antes todo eran ventajas
ahora todo son desventajas. En definitiva se ha pasado de un extremo a otro y
como en casi todos los aspectos de la vida, los extremos son malos. Que el modelo
de negocio de muchas empresas es cuestionable, que el numero de años que van a
permanecer en números rojos es algo difícil de predecir, que los modelos de gestión
aplicados no han sido los más adecuados, etc., son cosas innegables, pero de ahí
ha pretender que se ha tratado de un producto bluff hay bastante.