Esta manera de ver la recompra de acciones tiene que ver con lo que en finanzas
se conoce como apalancamiento financiero, relacionado con la estructura de financiación
de la empresa o en qué medida financia sus inversiones con fondos propios (capital,
beneficios no repartidos) o con fondos ajenos (en general deuda a instituciones
financieras).
Cuando una empresa compra acciones propias a menudo la intención es amortizar
(reducir) capital, es decir, no compra las acciones y se las queda sino que las
elimina definitivamente y con ello reduce la cantidad de fondos propios de la
compañía. Como los fondos propios son propiedad de los accionistas, y suponiendo
que los beneficios de la empresa se mantengan, podríamos decir que queda menos
gente entre la que repartir el beneficio de la empresa, y a cada accionista
le toca más en el reparto de beneficios.
Entonces... ¿Porqué no todas las empresas reducen sus fondos propios?
Aunque pueda parecer sencilla la pregunta está entre las que más discusiones,
libros, artículos y discursos ha generado entre los expertos de las finanzas.
Las respuestas sobre cómo debiera financiarse una empresa son varias, desde las
teorías que defienden que los fondos propios debieran ser mínimos hasta las totalmente
opuestas, pasando por la más aceptada hoy día que sostiene que la discusión es
irrelevante (resulta irónico, ¿Qué pensarán los que han dedicado su vida a estudiar
el asunto?). En cualquier caso, y con una visión práctica del asunto, resulta
evidente que pocos bancos estarían dispuestos a conceder créditos (fondos ajenos)
a empresas en las que nadie arriesga su propio capital.
Además, propiamente el efecto apalancamiento comentado viene a decir que en la
medida en que aumenten los beneficios de una compañía, el aumento de rentabilidad
por peseta invertida es mayor cuanto menor sea la proporción de fondos propios
sobre el total de financiación de la empresa. Pero el efecto funciona también
al revés, es decir, en la medida en que disminuyan los beneficios la disminución
de rentabilidad es mayor. Por ello reducir capital conlleva aumentar el nivel
de riesgo de la compañía, aspecto que debe conjugarse con el aumento de rentabilidad
que propicia.
Entre otras empresas españolas Altadis, Europac,
Logista y Papelera Navarra han anunciado recientemente
reducciones de capital mediante la amortización (eliminación) de acciones propias.
A finales de Diciembre el Banco Zaragozano procedía
a la amortización de acciones propias por un 2.70% de su capital total, enunciando
como motivo el exceso de fondos propios que tiene el Banco.
Al margen hay que señalar que una reducción de capital que no se instrumente a
través de la amortización de acciones propias (por ejemplo la reducción del valor
nominal de las acciones devolviendo dinero a los accionistas) supone una alternativa
ventajosa frente al pago de dividendos (la reducción de capital no sufre retención
por el I.R.P.F. como los dividendos).
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