Lo primero que debemos hacer es saber cual es nuestra situación actual,
es decir, cual es nuestro patrimonio. Dicho así, puede parecer algo muy
complicado de hacer, pero te aseguro que es muy sencillo. No te ocupará
más de quince minutos, ya lo verás.
Coge un papel o abre una Excel. Y por un lado sitúa todo aquello que
posees y cual es su valor. Por el otro lado, todo aquello
que debes (tus deudas):
| Activo
(Lo que tengo) |
Pasivo
(Lo que debo) |
| - Casa |
- Hipotecas
o alquiler |
| - Coche |
- Préstamos
/ créditos |
| - Garaje |
- Otras deudas
(televisor, frigorífico, etc.) |
| - Dinero
en la cuenta corriente |
............ |
| - Fondos
de Inversión |
|
| - Acciones |
|
| - Planes
de jubilación |
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| ............. |
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¿La diferencia entre ambos te ha salido positiva? Me alegro, eso quiere
decir que eres consciente de la importancia de ahorrar.
Vas por el buen camino. De todas formas no estaría mal que siguieses
leyendo el resto de artículos, aunque probablemente
ya estés preparado para pasar al siguiente nivel: Invertir tus ahorros
en bolsa. Antes de lo cual te recomendaría que leyeses el
artículo en el que te damos tres consejos importantísimos
para tener éxito en los mercados financieros.
¿El resultado es negativo? Eso quiere decir, que el valor de tus deudas
es superior al de los bienes que posees. De todas formas no tienes porque preocuparte,
el objetivo a partir de ahora consistirá en hacer que la diferencia entre
lo que tienes y lo que debes, se torne positiva.
Es imposible llenar un cubo de agua cuando éste tiene un agujero en el
fondo, por eso una vez que hemos visto como de grande es el agujero, nuestro
próximo paso será evitar que el tamaño de éste vaya
creciendo, para lo cual te recomendamos que leas el siguiente artículo:
¿Dónde quieres llegar? ¿Cuál
es el objetivo? Ahorrar.