Estimar el valor de una empresa es para algunos una labor imposible, para otros
difícil y poco rentable y, en mi opinión, algo relativamente fácil e interesante:
Es fácil porque podemos hacerlo partiendo de unos pocos datos fácilmente
localizables en cualquier web financiera (como por ejemplo esta misma).
Probablemente con ello no consigamos valoraciones tan precisas como las que lograría
un analista con acceso a mucha información y con mucho tiempo para estudiarla.
Pero si tenemos en cuenta que cualquier valoración implica estimar acontecimientos
futuros y muy inciertos es fácil darse cuenta de que todas las valoraciones son
muy imprecisas: sólo somos un poco más miopes que los profesionales.
Además la valoración de empresas cuenta con la ventaja de que nadie le puede quitar
a uno la razón: el único juez a este respecto es el propio mercado, un juez que
ha quedado notablemente desacreditado tras la última burbuja financiera y que
de hecho nunca ha dado la razón claramente a nadie.
En la interesantísima comida del foro celebrada hace unos días el forista Duma
comentaba, creo que parafraseando a la también forista Annabel:
"Se suele decir que el mercado es sabio; pues no, el mercado claramente es gilipollas"
(sic)... una máxima un poco fuerte pero en mi opinión muy razonable y posiblemente cierta.
Además tratar de valorar las acciones es interesante porque, aunque
fiarnos exclusivamente de una única valoración fundamental de una empresa
a la hora de tomar una decisión de inversión sería cuando menos poco prudente,
tenerla en cuenta en conjunción con otros factores es sumamente sensato: al menos
nos proporciona una cierta protección frente a irracionalidades o burbujas
financieras.
Si nos hacemos una idea aproximada, por mala que sea, de por dónde puede rondar
una valoración justa de una acción, seremos menos miopes en el mercado:
cuando la cotización se desvíe desorbitadamente de ese valor, podremos pensar
que no estamos ya invirtiendo en un negocio sino especulando en bolsa, un juego
más arriesgado (pero perfectamente válido).
En los siguientes artículos encontrarás las herramientas para obtener
de manera rápida y sencilla "precios objetivos" basados en los
datos fundamentales de las empresas: hablamos de la lógica del método
de descuento de dividendos, de cómo se aplica
en la práctica, de cómo calcular la
tasa de crecimiento futuro de los dividendos y la
tasa de descuento para "traducirlos" en
dinero actual, de qué problemas y dudas pueden
surgir a la hora de hacer "números" y presentamos una tabla
con los datos básicos para poder fijar precios objetivos en 27 de las
35 acciones que componen el Ibex 35.
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