En contra de lo que pueda parecer la semana termina con moderadas variaciones
en las bolsas internacionales, que han vivido unas sesiones
de alta volatilidad en la que los valores ligados a TMT (tecnología, medios de
comunicación y telecomunicaciones) han sufrido un importante castigo. En España
tenemos que destacar por su cuantía las pérdidas en Terra
Lycos y en Telepizza, y por su presencia en
la mente de los inversores la cercanía del estreno en bolsa de Telefónica
Móviles.
La semana pasada nos preguntábamos si podían haber ido peor las cosas; al terminar
ésta la conclusión es que ha sido poco lo que ha cambiado: los inversores siguen
inmersos en dudas e incertidumbres, que en los mercados financieros significa
mayor percepción de riesgo y por tanto una actitud pesimista. La traducción
en bolsa ha significado fuertes caídas en los valores menos seguros (aquellos
de los que se espera un mayor crecimiento a largo plazo, en general los ligados
a TMT), mejor comportamiento relativo de los valores defensivos (en general
aquellos con moderado crecimiento pero estable), fuertes castigos a los valores
que se han permitido sembrar alguna duda (aquellos cuyos beneficios han defraudado
respecto a lo esperado) y recompensas a los que han dado alguna alegría y,
por último, una elevada volatilidad fruto de la permanente incertidumbre.
Respecto a lo que nos puede esperar para la semana que viene, tenemos que decir
que de momento persisten los factores que están provocando
el mal comportamiento de las bolsas: seguimos sin conocer quién será el
nuevo presidente de los EE.UU., el Euro sigue sin recuperarse,
el petróleo sigue cotizando en niveles estratosféricos, y que en función de cómo
evolucionen estas variables podremos esperar una recuperación sostenida o un prolongamiento
indefinido del sentimiento de mercado actual. En los EE.UU, motor de la
economía mundial, parece que se confirma el escenario positivo de "aterrizaje
suave" (desaceleración del crecimiento económico y control de la inflación), pero
queda pendiente el tema político, que tarde o temprano terminará por resolverse
(algo que debiera ser recibido con optimismo por las bolsas). En Europa éste mismo
factor será determinante, si bien aquí nos queda el lastre económico: hoy
nos dicen desde el prestigioso banco de inversiones Goldman Sachs que en Europa
vivimos un momento de inflexión clave, del que deberemos dilucidar si vamos hacia
una etapa de bajo crecimiento económico y elevada inflación (el peor escenario
para las bolsas) o si la debilidad del Euro y el alto precio del petróleo provocarán
únicamente un moderado y temporal freno al crecimiento económico. La apuesta de
estos analistas está en línea con la opinión de la mayoría: el escenario benigno
es el más probable, pero habrá que atender de cerca la evolución de los indicadores
económicos (la semana que viene tendremos varios de importancia, como la confianza
empresarial y el I.P.C. en Alemania o el P.I.B. en Francia). Desde EE.UU. conoceremos
además la Balanza Comercial.
La valoración de nuestros analistas al respecto continúa siendo pesimista en
su mayoría, si bien como ya es tradicional el que escribe se apunta al lado
de los optimistas (será difícil que las cosas vayan peor); y para los que creen
que los economistas tendemos a equivocarnos, esta semana hay buenas noticias:
nuestros informáticos presentan una perspectiva optimista.