La segunda semana de Febrero ha traído básicamente más de lo mismo que están viviendo
los mercados financieros en los últimos meses; uno de nuestros foristas más habituales
lo describe de manera genial pronosticando
los titulares de prensa para los próximos días. En síntesis los inversores
siguen preocupados por una posible recesión económica y reaccionan con notorio
pesimismo ante determinadas malas noticias, especialmente cuando, como ha ocurrido
esta semana, grandes compañías anuncian malos resultados o previsiones peores
de lo esperado.
Que esto ocurra resulta lógico si observamos que la economía está atravesando
un bache, pero no lo es tanto si nos creemos lo que sostienen la mayoría de los
analistas: que la economía volverá a mostrar buena salud a medio plazo. Si
esta última visión resulta finalmente acertada, claramente hay razones para el
optimismo respecto a la bolsa, y particularmente para los valores cíclicos
(sobre este asunto les hablamos más extensamente en el canal "Hoy
es el momento de comprar acciones cíclicas"), pero de momento los inversores
mantienen una cierta dosis de nerviosismo y preocupación y ello se ha reflejado
esta semana en fuertes recortes, especialmente en los valores ligados a la Nueva
Economía. Con todo esta reacción también tiene su lógica después de las fuertes
ganancias registradas en Enero y si observamos la fuerte subida experimentada
esta semana por el precio del petróleo
(la clave del actual pesimismo económico).
Con todo ello las bolsas internacionales terminan la semana con ganancias en los
valores más defensivos y en las compañías petroleras
(las grandes beneficiadas por la nueva escalada de precios del crudo) y pérdidas
en los valores cíclicos y tecnológicos; una vez más
la bolsa española no se queda al margen (Repsol
gana en la semana cerca del 10%) pero sigue viviendo un poco al margen del resto
del mundo impulsada por el culebrón de las eléctricas. Después del fracaso de
la fusión Endesa - Iberdrola ya no es sólo Hidrocantábrico
la que tiene numerosos pretendientes: ahora se incorporan al juego la propia Iberdrola
y Unión Fenosa, que son las principales causantes
de que el IBEX 35 termine la semana en positivo. Mientras tanto Endesa
continua ejerciendo su papel de líder y esta misma semana ya ha empezado a dar
pasos para posicionarse en la Zona Euro.
Pero si esta semana nos han salvado las eléctricas, y por si falla la teoría
optimista de los analistas sobre la economía, ya se empieza a hablar de nuevos
sectores que podrían protagonizar ese proceso de consolidación europea que
hoy viven plenamente las eléctricas: la atención va en este sentido hacia los
bancos (sobre todo al Popular),
las industrias básicas (especialmente hacia empresas
como Aceralia, Acerinox,
o las papeleras) y una vez más hacia el sector
de telecomunicaciones. Este último ha vivido una muy mala semana (todo el grupo
Telefónica ha sufrido por noticias como la salida
de Bob Davis de Terra, la rebaja en el precio
de la salida a bolsa de Orange o
el anuncio de que los inversores institucionales argentinos en Telefónica piensan
deshacerse de su participación), pero los analistas siguen señalando a Telefónica
como una compañía llamada a desempeñar un importantísimo papel en el sector a
nivel internacional, y hoy se habla de la posible adquisición de Portugal Telecom.
Para la semana que viene el que escribe presenta una vez más una perspectiva optimista,
aunque mucho de lo que hagan las bolsas puede venir condicionado por las publicaciones
de resultados de empresas como Dell Computer o Hewlett Packard en EE.UU. o Repsol
YPF en España. Además desde EE.UU. contaremos con citas económicas clave como
las Ventas al por menor y los datos industriales (producción,
utilización de la capacidad). Por descontado, e insistiendo en la idea de que
los economistas tendemos a equivocarnos habitualmente,
les informo de que mis compañeros del equipo informático presentan una perspectiva
pesimista para las próximas sesiones.
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