Mayo ha comenzado con nuevas dosis de volatilidad en los mercados financieros:
de momento los inversores parecen no tener del todo claro si lo peor ha pasado
ya o si todavía queda una buena reserva de sustos en la recámara.
Si la reciente publicación del P.I.B. americano del primer trimestre sirvió para
inspirar confianza en los inversores (¿Recesión? ¿Qué recesión?), hoy queda claro
que necesitamos más buenas noticias para que cambie el sentimiento del mercado.
El último susto importante ha venido una vez más desde EE.UU, donde en Abril se
han destruido muchos más puestos de trabajo de los que esperaban los expertos.
Para mi sorpresa, aunque la mayoría de las bolsas internacionales terminan la
primera semana de Mayo con un saldo negativo, el dato de empleo americano no ha
sido del todo mal recibido.
Lo cierto es que tradicionalmente la bolsa recibe con alegría las noticias sobre
destrucción de empleo (en su día les hablaba de ello),
pero en un ambiente como el actual, donde predomina el temor a una recesión económica,
que aumente el paro es sin duda una mala noticia: los consumidores, los clientes,
disponemos de menos dinero para gastar y las ventas y los beneficios de las empresas
caen... Con ello la bolsa debería volverse un poco más humanitaria.
Que no haya sido así es en mi opinión sospechoso, y por eso no creo que sea momento
de echar las campanas al vuelo: han aumentado las probabilidades de recesión.
Pero si hay que buscar explicaciones al relativamente buen comportamiento de la
bolsa, sólo nos queda la de siempre: el dato implica que las cosas van mal, pero
también que Greenspan tendrá que volver a bajar los tipos de interés, quizá con
urgencia. Y los mercados parecen confiar mucho en la efectividad de estas medidas
para reactivar la economía (ojalá sea así y lo veamos pronto).
Mientras tanto en Europa seguimos imitando bastante de cerca el comportamiento
americano, pero últimamente estamos recibiendo peores noticias que ellos: parece
que la economía europea puede estar sufriendo más de lo que pensábamos, pero aquí
no podemos ayudar a la recuperación bajando los tipos
de interés porque además tenemos la inflación descontrolada... varios economistas
siguen diciendo hoy que el escenario es aquí mucho más positivo que en EE.UU.,
pero si no cambian las cosas pronto esto podría no ser cierto. En España, para
rizar el rizo, tenemos el problema del temor a un desastre
económico en Argentina y Latinoamérica, donde nuestras principales empresas
tienen fuertes intereses.
Ante estas circunstancias sólo nos queda seguir esperando a ver si mejoran las
noticias, sobre todo en el ámbito económico: para ello la próxima semana tendremos
citas importantes desde EE.UU. (se publican las Ventas
al por Menor, clave para evaluar cómo está el ánimo de los consumidores) y
Europa (inflación en Francia y España, producción industrial en Alemania). Además
se celebra la reunión quincenal del BCE, que muy probablemente vuelva a dejar
los tipos de interés como están. Por último el lunes comienza una operación que
podría dar alguna alegría a los sufridos inversores: la salida
a bolsa de Inditex.
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