Un total de 14 de las 35 compañías españolas que componen el Ibex-35 maquillaron
sus cuentas en 2001 con apuntes que hicieron variar su resultado y la imagen que
presentaron de los estados contables, según un informe del Catedrático de Contabilidad
de la Universidad Pompeu Fabra, Oriol Amat.
El estudio, publicado por la revista del Colegio de Economistas de Madrid, revela
que las prácticas contables utilizadas, "legales" en su mayor parte, permitieron
a empresas como Sogecable aumentar un 2.511 por ciento
su resultado y a Acciona un 92,2 por ciento.
Los cálculos se realizan considerando las salvedades incluidas por los auditores
en sus informes o en la memoria.
Por su parte, BBVA lo incrementó en un 39,5 por ciento
y el Santander Central Hispano en un 32,7 por ciento,
después de haber cargado contra reservas los costes de los ajustes de plantilla
previa autorización del Banco de España.
Sin embargo, no todos los cambios fueron al alza y algunas sociedades utilizaron
prácticas contables que alteraron a la baja su resultado. Entre ellas, el informe
señala a Sol Meliá, con una reducción del 115,8 por
ciento del resultado; a Dragados, con una disminución
del 9,9 por ciento, y a Carrefour, con el 2,2 por ciento.
Entre las prácticas detectadas en las memorias de las empresas del Ibex 35, el
estudio menciona la aplicación de gastos como provisiones por riesgos, impuestos
o pensiones con cargo a reservas en lugar de incluirlos en la cuenta de resultados.
Asimismo, menciona la insuficiente dotación de provisiones, cambiar el sistema
de valoración de gastos, realizar amortizaciones aceleradas o bien no amortizar
concesiones administrativas o anotar aportaciones extraordinarias a planes de
pensiones.
Según el estudio, en el 2001 había empresas que deberían declarar beneficios inferiores
si contabilizasen los riesgos existentes, derivados de la crisis en Latinoamérica
--Telefónica, Telefónica Móviles,
Repsol YPF, Aguas de Barcelona
y Aurea--, por contingencias fiscales --como Koipe,
Natra, Quijano, Tafisa,
Vidrala, Urbas y Aforasa--
o por gastos contabilizados con cargo a reservas, como en el caso de los dos grandes
bancos.
Asimismo, considera que hay empresas que declaran beneficios cuando tienen pérdidas,
entre las que cita a Sol Meliá y Campofrío,
y otras que deberían presentar unas pérdidas "muy superiores", como Picking
Pack y Tafisa.
A su entender, otras compañías como Unión Fenosa anotan
beneficios extraordinarios como si fuesen de explotación, al tiempo que denuncia
que otras no facilitan a los auditores toda la información solicitada, entre las
que nombra a Pescanova, EADS,
Avanzit, Funespaña y Urbas.
"De lo anterior se desprende que no es nada despreciable el número de empresas
que de una forma u otra no están diciendo la verdad en sus cuentas, según sus
auditores", explica el catedrático.
CAMBIOS AL ALZA EN ÉPOCAS DE DESACELERACIÓN
En un análisis más amplio en el tiempo, Oriol Amat descubre que con la situación
de expansión ecónomica registrada en 1999 "predominaban las empresas que reducían
su resultado --10 lo redujeron, frente a 5 que lo incrementaron--", mientras que
con la desaceleración en 2001, "eran más las empresas que maquillaban su resultado
al alza --9 lo incrementaron, mientras que 5 lo redujeron--".
Según el profesor, las empresas tienden además a aplicar las técnicas de maquillajes
contables "en momentos especiales, como son las salidas a bolsa o los cambios
del equipo directivo de las empresas".
Muchas de las prácticas empleadas por las empresas se pueden realizar sin vulnerar
la normativa contable vigente, bien porque las admite o porque concede un margen
"amplio" para su aplicación.
Ocasionalmente, los organismos reguladores pueden dar también autorizaciones excepcionales,
como en el caso de la contabilización de las prejubilaciones de la banca contra
reservas por parte del Banco de España.
Otras prácticas detectadas en compañías internacionales están totalmente prohibidas,
como el considerar los resultados extraordinarios como ordinarios o el reconocimiento
anticipado de ingresos.
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