El presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Blas Calzada,
pidió a los comités de auditoría que actúen con rigor y eficacia en el desarrollo
de sus funciones, con el objetivo final de incrementar la transparencia y la confianza
de los inversores.
Calzada, que inauguró la XXX Jornada de Mercados Financieros, organizadas por
Intermoney y Bolsas y Mercados Españoles, insistió en la importancia de estos
comités que van a tener que trabajar "mucho más de lo que se piensan ahora los
presidentes de los mismos".
El presidente de la CNMV aseguró que apoya la creación de estos comités, pero
que no está satisfecho sólo con su existencia, ya que lo más importante es conocer
el desarrollo de sus tareas y aseguró que tendrán mucho trabajo sobre todos en
las compañías cotizadas con muchas filiales.
Calzada puso de manifiesto las dificultades y problemas que acechan a los supervisores
con la entrada en vigor de la Ley Financiera.
En este sentido, por ejemplo, subrayó que será necesario definir más detalladamente
las murallas chinas y las operaciones vinculadas.
También señaló que es necesario clasificar los valores en función de la liquidez
que tengan para averiguar así si se está llevando a cabo manipulación de mercado.
El presidente de la CNMV insistió, una vez más, en la necesidad de explicar los
folletos de los fondos de inversión de forma "muy clarita y muy cortita", y cuál
es la vocación inversora de cada fondo.
También señaló las dificultades de valorar las emisiones de titulización, cuya
valoración fluctúa en función de los ratings de calificación de los activos y
que en muchas ocasiones no cotizan en mercados.
También avanzó que la Comisión Europea remitirá dos o tres directivas antes de
septiembre al Parlamento Europeo para que se aprueben antes de su disolución,
con lo que la aprobación de algunas directivas se puede "acelerar".
Irónicamente Calzada encomendó el sector financiero a la Virgen del Rocío, cuya
romería se celebra estos días.
"En el Rocío hay un millón de personas y nunca pasa nada y eso debe ser porque
interviene la virgen del Rocío. Por eso yo quiero encomendar el sector a la Virgen
del Rocío", apostilló.
Por su parte, el consejero del Banco de España Julio Segura aseguró que la independencia
de los consejeros denominados independientes está condicionada por los incentivos,
por lo que pidió para estos consejeros una retribución "moderada, que no sea el
centro de su calidad de vida", sin componentes variables y que estén nombrados
por los accionistas y cuyo cargo no pueda renovarse.
Además, indicó que la mayor parte de los problemas de gobierno empresarial serían
"más suaves" si funcionase un "verdadero mercado de directivos", que está condicionado
por la limitación porcentual a la posibilidad de sindicar acciones para acudir
a las juntas de accionistas.
También criticó la "excesiva" importancia que se otorga a los resultados y previsiones
trimestrales, que en muchos casos lleva a prácticas que "oscurecen las cuentas"
e incluso a prácticas delictivas.
Agregó que los análisis de los bancos de inversión son "imprescindibles" pero
que duda de que tengan que ser públicos, ya que el único posible incentivo para
hacerlos públicos sería influir en el mercado y por tanto implicaría manipulación
de precios.
El director general del Banco de España Javier Aríztegui subrayó que las conclusiones
del Informe Aldama son un intento de que los accionistas controlen razonablemente
los consejos de administración de las compañías en las que invierten y reiteró
la necesidad de separa las actividades de auditoría y consultoría con el objetivo
de evitar conflictos de interés.
Por su parte, el director general del Instituto de Estudios Económicos, Juan Iranzo,
señaló que la Comisión Aldama hizo frente a las oportunidades que abre una nueva
realidad, muy vinculada a la tecnología.
"No habíamos nacido para sofocar un incendio porque no se había producido", señaló.
Iranzo abogó por la autorregulación de las compañías cotizadas y por la libertad
frente a una regulación "excesiva" como se ha hecho en Estados Unidos, lo que
se traducirá en una descenso de la eficiencia empresarial.
"La sobrerregulación no evita algunas circunstancias sino que incluso, a lo mejor,
las favorece", apostilló.
También pidió mayor participación de los fondos de inversión en las juntas de
accionistas, ya que cada vez existe mayor separación entre los gestores, "que
cada vez tienen más poder" y los propietarios, sobre todo los pequeños, "que cada
vez intervienen menos".
Iranzo recomendó la creación de un comité que estudie las inversiones y desinversiones
de las compañías, ya que estas decisiones son las que acarrean problemas financieros
a las empresas.
Por último, indicó que escándalos como los de Nerón o Worldcom, que aseguró que
no son "estafas", no se hubiesen producido si la economía norteamericana no hubiese
sufrido el freno "espectacular" que experimentó y la volatilidad de los mercados
no fuese tan elevada.
|