Las entidades financieras que protagonizaron fusiones entre los años 1997 y 2001
han conseguido mejoras de sus niveles de solvencia con la operación y, "en menor
medida", también en el margen financiero y los gastos financieros, pero han sufrido
pérdidas en la cuota de mercado, según un estudio elaborado por el Banco de España.
El informe, que analiza 8 operaciones -entre ellas la fusión de BBV y Argentaria,
de Banco Santander y BCH, de Credit Lyonnais y Comercial Español, de las cajas
de ahorros de Vigo, Ourense y Pontevedra, y de las cajas de Navarra y Pamplona-,
corrabora el impacto positivo de estas integraciones en términos de solvencia
y eficiencia que ya se detectó en otro informe elaborado por el banco emisor sobre
las fusiones realizadas en el sector entre 1988 y 1996.
A diferencia de dicho primer análisis, las últimas operaciones no arrojan la mejora
de cuota de mercado, de número de empleados y oficinas detectada entonces, lo
que el Banco de España explica en que ahora se observan dos tipos de operaciones:
de entidades que buscarían reducir costes, mejorar la productividad y eficiencia
mediante ajuste de red y plantilla, y las fusiones realizadas para ganar tamaño
y negocio, en las que no se va a un recorte de empleados o sucursales.
En este sentido, el instituto emisor precisa que las operaciones pensadas para
ganar dimensión, en las que se produce habitualmente un incremento de personal
y oficinas, son las más recientes, "lo que hace pensar que los efectos de la política
de expansión pueden no haberse reflejado aún en los balances".
Al margen de esta precisión, el estudio revela que no se produce, en general,
una mejora sobre la capacidad de generar más o mejores beneficios con las fusiones,
a pesar de que las entidades fusionadas progresan en la mejora de eficiencia y
reducción de costes.
En los ocho casos estudiados --4 fusiones de bancos, 2 de cajas y 2 de cooperativas
de crédito--, la mitad aumentaron sus ingresos y el margen financiero, mientras
que ambos ratios empeoraron en el otro 50 por ciento de las operaciones.
El estudio revela una mejora en términos de gastos financieros --6 impactos positivos
frente a 2 negativos-- y en los gastos de explotación --5 efectos positivos contra
3 negativos--.
Sin embargo, tan sólo tres operaciones llevaron consigo una mejora en el margen
de explotación y en el beneficio bruto, frente a cinco efectos negativos, y únicamente
dos de las 8 operaciones de fusión se tradujo en una mayor rentabilidad por recursos
propios.
En el lado de la eficiencia y productividad, el único ratio de los estudiados
con evolución positiva es el de los gastos de explotación, mientras que el índice
de productividad por número de oficina mejora en la mitad de los casos, y el correspondiente
a la productividad por empleado y el ratio de eficiencia en 3 de las 8 operaciones.
DIFICULTAD DE REDUCIR GASTOS DE PERSONAL.
Según el Banco de España, esta evolución podría explicarse por factores como la
dificultad de reducir los gastos de personal debido a las limitaciones existentes
en los planes de reducción de plantillas, "con costosas indemnizaciones o planes
de jubilación", que hacen que el reflejo de la disminución de plantilla en los
costes de personal "sea un proceso muy lento".
No obstante, precisa que la eficiencia refleja una "ligera mejoría" en las fusiones
en las que parece primar el objetivo de reducción de costes y que han recortado
su plantilla y número de oficinas entre un 5 y 25 por ciento, mientras que el
ratio empeora en el resto.
En términos de negocio, el estudio pone de manifiesto que en dos operaciones se
apreció una mejora de su cuota de mercado en activos --depósitos de clientes,
cuentas de ahorro...-, frente a seis casos en los que hubo un impacto negativo.
En créditos, la situación mejoró en dos de las fusiones y empeoró en las otras
cinco.
COSTE EN CLIENTES.
Según el informe, estos resultados "parecen confirmar que, si bien estas operaciones
pueden servir para ganar tamaño y reorganizar la estructura productiva, tienen
un coste en términos de clientela".
El Banco de España precisa que el estudio sólo ha tenido en cuenta el resultado
de las entidades matrices, es decir, no considera la evolución de negocio en el
exterior "en la que se ha apoyado buena parte del crecimiento del negocio en alguno
de los grupos fusionados en los últimos años".
Por otra parte, matiza que las fusiones para ganar tamaño y negocio son las más
recientes, por lo que el análisis "podría infravalorar el impacto sobre las cuotas
de mercado".
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