Unos 34.000 millones de euros son gestionados con criterios de responsabilidad
por parte de inversores institucionales en Europa, principalmente fondos de pensiones
y aseguradoras, a los que se añaden otros 12.000 millones correspondientes al
mercado de particulares, según los datos recogidos por la representante de Sustainable
Asset Management (SAM) en España, Stéphanie Capdeville, en un artículo escrito
para el canal 'Empresa Sostenible' de la Fundación Entorno.
Estos datos, recogidos por los institutos de investigación Eurosif y Avanzi, no
pueden sumarse para establecer la suma total de la inversión socialmente responsable
en Europa, dado que algunos inversores institucionales han depositado también
sus fondos en el mercado de particulares, pero en todo caso demuestran que la
ISR se está extendiendo en Europa: hace diez años se contaban 54 fondos para particulares,
frente a los 313 de finales de 2003.
Precisamente, la gestora de fondos responsables SAM es una prueba clara de esta
evolución: sus activos han crecido en un 88 por ciento entre 2002 y 2003, alcanzado
los 1.000 millones de euros en gestión directa.
Asimismo, los activos del Dow Jones Sustainability Index (DJSI) pasaron de los
1.700 millones de euros a finales de 2002 a los 2.800 millones a finales de 2003.
De la misma forma, según Capdeville, ha aumentado también la variedad de productos
disponibles, y ahora ya puede invertirse con criterios de responsabilidad no sólo
en renta variable, sino también en renta fija y fondos de pensiones.
"Poco a poco la ISR alcanza toda clase de activos, lo que demuestra su maduración
y facilita su acceso y utilización", explica esta analista.
En su opinión, el simple hecho de que Europa haya empezado a diferenciar entre
ISR para particulares e ISR institucional constituye también "un signo de madurez".
En España, sin embargo, este progreso "aún no se ha dado": de momento existen
una quincena de fondos para particulares, pero no existe ningún producto nacional
de perfil institucional.
Según Eurosif, en España la ISR alcanza los 80 millones de euros.
Capdeville subraya también que otra prueba del progreso de la ISR son las iniciativas
legislativas adoptadas en diversos países europeos, como Reino Unido, Alemania
o Francia, leyes que no son restrictivas ni de carácter obligatorio, sino que
promueven la transparencia de los fondos de inversión.
Europa, en todo caso, sigue por detrás de Estados Unidos, donde la inversión socialmente
responsable empezó a introducirse en los años setenta, de la mano de organizaciones
de carácter religioso. Actualmente cubre el 13 por ciento de la inversión en bolsa.
"Todo indica que la ISR no es una moda pasajera en los productos financieros --indica
Stéphanie Capdeville--, sino que es más bien un concepto de fondo, una visión
más amplia y global y a más largo plazo de la rentabilidad".
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