- [tiburcio2]
- - 17:58 16/feb/2008
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Al final de la última crisis, pongamos hace quince años, España tenía un grave problema de falta de empleos. La situación requería creación de empleo, como fuera. No obstante, la preocupación más conspicua era la temporalidad y la evolución del paro. Curiosamente, en países como Holanda se venía aplicando una reforma en favor del empleo flexible con muy buenos resultados y una simple mirada al número anual de nacimientos mostraba a las claras que el problema a medio plazo NO era el número de parados.
El gobierno del PP, sin que nadie lo esperase, consiguió meternos en el euro, lo que supuso facilidad de financiación, fuerte creación de empleo y comienzo de entrada de inmigrantes (necesarios, por cierto) en un número siempre creciente.
Al final, por manifestaciones de Rato se podía deducir una consciencia en el gobierno de que aquéllo había dado de sí todo lo que tenía que dar, las necesidades de creación de empleo se habían cubierto razonablemente y había que cambiar un modelo económico que perdía competitividad, no generaba mejoras de productividad y provocaba un fuerte deficit exterior basado en una tasa de ahorro siempre menguante. La guinda del pastel era una manía inversora en inmuebles que alejaba la vivienda del alcance de quienes la veían como necesidad.
Con todo, la situación era envidiable, probablemente la mejor en la que nunca hemos estado. Lo más evidente se podía arreglar con un poco de restricción fiscal y un poco de paciencia hasta que pasase la manía inmobiliaria. Lo de la productividad era más difícil, pero también se tiene que ganar el sueldo, ¿no?.
Y en esto que llega al gobierno el clarividente Zapatero, con la inestimable ayuda de eminencias de la talla del Dr Blanco o el Profesor Caldera y empieza a tomar medidas de lo más oportuno.
Ante el problema de la vivienda, crea un ministerio ad hoc, sin apenas competencias porque son de las autonomías. Si no era bastante con la manía existente, lanza un mensaje a la sociedad de que el galopante aumento de precios es imparable, aun con enérgicas medidas gubernativas.
El siguiente paso es el primero de una serie de presupuestos expansivos, con un crecimiento por encima del PIB nominal que siguen engordando el consumo, el IPC, el defict exterior,... y erosionando nuestra competitividad año tras año.
La siguiente fue la llamada a los inmigrantes: venid aquí, que tenemos empleo basura para todos y para crear una burbuja inmobiliaria viene bien incrementar la demanda.
La política de empleo daba unos resultados increíbles: el número de parados se reducía en una persona por cada diez +/- nuevos empleos creados.
Y ahora viene ¡la reforma tributaria! Sacan una ley oscura, de interpretación complicada, previsiones muy discutibles y unas disposiciones transitorias más extensas que el articulado. Lo único fácilmente comprensible es que empeora el tratamiento del ahorro (sí, sí, soy plenamente consciente de lo que he escrito y lo mantengo).
La situación internacional será la que sea, pero comparativamente la nuestra es mucho más frágil que al comienzo de la legislatura y los responsables tienen cara, nombre y hasta apellido. Por supuesto que tienen que ver en el porcentaje anual en que crece la bolsa.
s2 y suerte
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