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DECÁLOGO DE UN MAL ESPECULADOR.
1.No existe un producto siemprealcista ni siemprebajista. Las burbujas van y vienen y ni todo lo que sube, baja cuando yo lo diga ni todo lo que baja sube cuando a mí me convenga. Entrar en Bolsa es jugar una partida contra quien la organiza, que tiene los dados trucados y con diez caras (el dos, el cuatro, el seis, el ocho...) mientras que yo sólo tengo uno con seis caras y una de ellas es el cero. Además, ellos tienen la posibilidad de tirar el dado y decir: “No vale, ¡de prueba!” Yo no puedo. Por tanto, la única manerla de ganar no es ganarlos a ellos sino jugar en suequipo aunque tal vez ellos no lo sepan.
2.Obra del modo que puedas permitirte, si ese modo no lo puedes pagar, o no lo sabes dominar o te hace infeliz, a medio o corto plazo tu manera de obrar te arruinará.
3.Diseña una estrategia para tu modo de obrar. Una que te haga sentir cómodo, que te proporcine la rentabilidad que necesitas y que asuma, para ello, los mínimos riesgos posibles.
4.No hay atajo sin trabajo. Cuando ya sabemos qué queremos hacer, hay que buscar cómo hacerlo por cielo y tierra. El mundo es muy grande y las oportunidades son muchas. Si nos restringimos el campo de búsqueda por comodidad, nos restringimos las posibilidades de éxito y eso ya no es tan cómodo.
5.Cuestiónate todo. Tanto de lo que te dicen como de lo que veas, toques, pruebes... Nada es verdad absoluta y nada o casi nada es tan absurdo que no se le pueda sacar ningún provecho, aunque sea para tomar medidas en contrario. Además, lo que uno mismo dice es lo más falsable de todo, remover las ideas propias con frecuencia es más que necesario, contienen virus, gusanos, troyanos... y sobre todo, espías. Por eso, si no tienes la riqueza intelectúal necesaria para remover tus propias ideas, acude a alguien que lo haga. Todos son válidos si los sabemos ponderar.
6.Nuestra mente adjudica y modifica la importancia que le va dando a los datos de entrada que recibe, por tanto, ¿por qué no nuestro sistema de especulación? Cada experimento que hacemos en el mercado nos proporciona una respuesta en forma de plusvalías o minusvalías y cada uno viene dado por nuestros buenos o malos planteamientos. Los planteamientos son los que nos deben hacer fortalecer el peso de un argumento y no las plusvalías.
7.El objetivo de rentabilidad debe establecerse de un modo coherente. Lo que necesito, lo que ambiciono, lo que me hace sentir mejor... y ser previsores para con él. No tenemos que modificarlo porque un conocido consiga más o menos y tampoco por ya haberlo logrado antes del final del ejercicio en el que nos lo planteamos. Si ya lo hemos logrado, hay que volverse prudentes, si nos queda poco, tenemos que ir recortando nuestra exposición. Recordemos que en nuestra actividad el moverse por objetivos es algo crucial.
8.El largo plazo existe, pero no lo conozco. Seguramente, porque no lo puedo ver, ni sentir y no sé si voy a estar para verlo o tocarlo. Además, estamos hablando de dinero. El dinero no se ha llegado a asegurar mientras que no lo hemos gastado. Personalmente sólo puedo tener títulos en cartera si pertenecen a mi época pre-stops, si son un sonoro error y ya no vale la pena recuperarlos o si son un acierto tan sonado que se han situado muy lejos del STOP dinámico de protección de ganancias y aquí parece que nunca los voy a enajenar (Sólo me ha ocurrido con Bankinter, que lo compré en un mínimo muy relevante).
9.No existe movimiento tal que nos lo hayamos perdido para siempre. Pase lo que pase, es posible volver a ver algo muy similar. Entonces es cuando lo vamos a poder aprovechar. No hay que obsesionarse y no hay que querer ver que ese momento ha vuelto a llegar antes de que llegue. Es importante pensar que si nos hubiéramos metido en un movimiento la primera vez que lo vimos, seguramente, a medias hubiéramos errado y nos la hubiéramos dado. Por eso, perder un tren en Bolsa es un regalo, porque nos da la oportunidad de informarnos puntualmente de a dónde iba, de cuál fue su recorrido y cómo fue el viaje. Así, cuando el tren vuelva a partir, sabremos si cogerlo o no y podremos conocer de primera mano las sensaciones que tendremos durante el viaje para que no sea el impulso irracional el que nos suba o nos baje, sino la madre experiencia.
10.Obra por ti mismo. Nadie puede hacerlo por ti. Seguir a analistas, a foristas, a sistemas, a la intuición, a una teoría... está bien mientras funciona, pero cuando deja de funcionar es sólo nuestra culpa por no haber sido más ricos intelectualmente y no haber sabido conocer más agujeros donde se pueda esconder el ratón. |
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