Banco España vende la 3ª parte de su oro en plena escalada de precios
Carlos Sánchez - 21/01/2008
España pierde de forma cada vez más acelerada sus reservas de oro. Los datos son elocuentes. Al comenzar 2007, el volumen de reservas de oro en poder del Banco de España ascendía a 13,4 millones de onzas, pero al acabar el año ya sólo quedaban 9,1 millones de onzas. La masiva venta ha provocado que España haya descendido al puesto 18 a nivel mundial en cuanto a volumen de reservas, por detrás de países como Líbano y Venezuela.
Lo más sorprendente, sin embargo, es que la masiva venta de oro se ha producido en un contexto de clara apreciación de su valor, lo que ha causado estupor entre los especialistas, que no entienden las razones últimas por las que la autoridad monetaria (el Banco de España forma parte del Eurosistema) se ha decidido a poner a la venta sus reservas estratégicas cuando el oro, en términos nominales -no reales-, ha alcanzado su máximo histórico tras subir casi un 40% el año pasado. El 1 de enero de 2007 la onza cotizaba en el entorno de los 630 dólares y el pasado viernes marcó un cambio de 880,5 dólares con una clara tendencia al alza, según los expertos.
De haber mantenido el Banco de España en su balance las 133 toneladas vendidas durante los últimos 12 meses, las reservas de oro tendrían un valor sensiblemente más elevado que los 5.145 millones de euros que aparecen consignados actualmente, toda vez que, como se ha dicho, la onza ha ganado más de un tercio de su valor. El Banco de España es, de hecho, el responsable de la tercera parte del total del oro vendido el año pasado por los bancos centrales de todo el mundo, lo que explica la extrañeza de los especialistas. Máxime cuando como consecuencia de la depreciación del dólar, el oro se ha convertido en un activo monetario cada vez más demandado, principalmente por parte de las economías emergentes.
La enajenación de la reservas de divisas -y en particular del oro- por parte del Banco de España fue debatida en el Senado en junio del año pasado después de que El Confidencial revelara la estrategia de la autoridad monetaria. Por entonces el vicepresidente Pedro Solbes tuvo que responder a una pregunta de un senado
popular en la que respondió lo siguiente: “El oro, que en el pasado jugo su papel, ya no lo juega en el momento actual, ya no es un activo rentable”.
Objetivo: la rentabilidad
“Las reservas del Banco de España -añadió Solbes- en estos momentos deben tener como objetivo fundamental el maximizar su rentabilidad”, argumentó el vicepresidente. Desde que pronunció esas palabras hace medio año, el oro se ha revalorizado un 30%, lo que explica que los activos de reservas denominados en oro valgan a 31 de diciembre más que hace medio año (5.145 millones de euros frente a 4.732 millones), y ello pese a que desde junio se han vendido un millón de onzas (cada una de ellas equivale a 31,1 gramos). Desde 1999 todos los activos de reserva se valoran a precios de mercado. Solbes justificó la estrategia del banco de España con el argumento de que España ya no tiene razones para mantener un volumen de reservas tan elevado, “porque nuestra moneda es el euro”. Otras naciones que también forman parte de la moneda única, sin embargo, no han seguido la misma estrategia que España.
Esta estrategia vendedora ha sorprendido a expertos como Marion Mueller, analista de la sociedad Oro y Finanzas, para quien no parece razonable vender cuando el valor del activo está claramente al alza. De hecho, ninguna de las grandes naciones del mundo industrializado ha sido tan agresiva como el Banco de España en su estrategia vendedora. EEUU es el país de mundo con mayores reservas de oro (8.134 toneladas), seguido de Alemania (3,417 Tn.), Francia (2.622 Tn.),
Italia (2,452 Tn) y Suiza (1.166 Tn.). En todos los casos muy lejos de las 283 toneladas que mantiene todavía en su balance el banco
central español.
“Ningún país ha hecho lo que España”, asegura Mueller. Según la explicación que ofrecen otros analistas para justificar la estrategia de la autoridad monetaria, esas ventas pudieran corresponder a acuerdos de vencimiento de opciones, lo que obligaría a vender en unas fechas predeterminadas. Es decir, que aunque la enajenación del oro -4,3 millones de onzas- se hayan materializado a lo largo de 2007, los pactos de venta se hubieran suscrito muchos antes. Incluso antes de que el gobernador Fernández Ordóñez llegara al palacio de Cibeles. Se trata, en cualquier caso, de una hipótesis, toda vez que el Banco de España -al contrario que otros bancos centrales- no desvela a los mercados su estrategia de ventas. El año pasado, según fuentes del sector, el conjunto de bancos centrales de todo el mundo vendió 460 toneladas de oro, de los que 133 correspondieron a España, lo que da idea de hasta que punto la autoridad financiera ha
ido a contracorriente.
Fondos de inversión que triplican las reservas de España
La creciente demanda de oro explica en parte que en 2004 los bancos centrales decidieran limitar sus ventas. Ese pacto supuso la renovación del acuerdo de 1999 -denominado
Central Bank Gold Agreement- por el que las ventas se restringían a un total de 500 toneladas anuales entre 2004 y 2009. Países como
Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica han manifestado públicamente su interés en aumentar el volumen de sus reservas, lo que explica en parte la escalada alcista, aunque sólo en parte ya que también hay que tener en cuenta la creación de nuevos activos financieros basados en la cotización del oro.
Este es el caso de los llamados ETF, que son fondos cotizados que actúan como si se tratara de una acción, lo que permite al inversor particular entrar y salir en una sola sesión. Se adquiere una décima parte de una onza y esta replica el precio del oro. El principal ETF de oro -denominado StreetTracks Gold Shares- tiene en estos momentos 642 toneladas en depósito, el triple que el volumen que hoy continúa en poder del Banco de España.
Pese a la fuerte subida del oro registrada a lo largo de 2007, lo cierto es que su precio está todavía muy lejos del su máximo histórico en términos reales, algo que, según los especialistas, avala la posibilidad de que siga teniendo recorrido al alza. El oro marcó un máximo de 850 dólares en 1980, cifra equivalente a 2.220 dólares actuales una vez corregido el efecto de la inflación. Como se ve, muy lejos de los 880,5 que fijó el pasado viernes.