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Siempre me ha atraído la especulación en bolsa como una forma de tener ingresos adicionales y, quizás, dedicarme a ello de forma profesional. Recuerdo de pequeño ver la película “Wall Street”, con Michael Douglas y Charlie Sheen, no entender nada de la trama de la película, pero sentirme que quería formar parte de ese mundo.
Bien, nos encontramos en el año 1999 y mis deseos me han llevado a dedicarme profesionalmente a la informática. Sin embargo, el gusanillo sigue ahí dentro y decido buscar algún sitio que me pueda formar en los mercados. Después de todo, es lo correcto, ¿no? Para aprender algo, alguien te tiene que enseñar lo que hay que hacer (mmm … Ahora pienso que esto no es verdad, pero me ha costado años quitarme esta creencia de encima).
Bien, son tiempos de Internet y encuentro una conocida página web que ofrece un curso de iniciación a la especulación en bolsa. Además, si te va bien existe un segundo nivel para especular en futuros. Me explican que a esto sólo llegan algunas personas con nivel avanzado. Me lanzo adelante y hago el primer curso. Me va bien muy bien y me doy cuenta que esto de la bolsa no es tan complicado. Al fin y al cabo creo que en un plazo de tiempo no muy lejano me habré leído un sinfín de libros de análisis técnico y sabré lo que se tiene que saber para triunfar.
En primer lugar hay que dejar que los beneficios corran, cortar rápidamente las pérdidas y demás parábolas. En segundo lugar, dado que soy informático, me doy cuenta que programar el Metastock es muy sencillo y, una vez aprendo a optimizar con esta herramienta, me doy cuenta que no tendré limites.
Esto no lo digo en broma. Es lo que siento en esos momentos. Al fin y al cabo, cuando entro en foros de Internet veo a la gente totalmente pérdida (yo también lo estoy, aunque por esos tiempos aún no soy consciente de ello): que si tal oscilador es el mejor, que es el que detecta los bottoms de forma más efectiva, que si no tienes el Metastock y el Advanced Get ni lo intentes porque no tienes nada que hacer … Me voy a una sala de bolsa y lo que encuentro es un sinfín de gente que, además de no tener ni idea, en el fondo son unos ludópatas.
¿Quién quiere especular con acciones? Si eso ni se mueve. ¡Los futuros son el futuro¡ Ahí es donde se distingue a los niños de los hombres …No me lo pienso dos veces y me meto en el curso de segundo nivel. Además del material proporcionado, el curso te permite entrar en contacto con un broker americano que tiene un simulador con el que puedes practicar y darte cuenta por ti mismo de lo que puedes llegar a ganar.
Me meto de lleno en el curso de futuros. Una vez entendido lo que es un futuro, el resto del curso es una repetición del primero: figuras chartistas, osciladores, etc. Me dicen que es normal, que los conocimientos de análisis técnico son universales.
Practico con el simulador. No tengo un plan concreto de trading, pero ¿a quién le hace falta? ¡Si está claro lo que hay que hacer! ¡Si es muy fácil! (recuerdo al lector que estamos en tiempos de Internet, donde todo, absolutamente todo, está subiendo como la espuma). Hago unas cuantas operaciones con crudo y doblo el capital disponible en el simulador. Tengo pérdidas operando en café y grano, pero no le doy importancia. Al fin y al cabo, debe ser que estoy dotado para operar en crudo, ¿no?
Me llama el broker americano. Me anima a “aperturar” la cuenta y lo hago sin problemas. Le digo que al principio me gustaría que me ayudara y me dice que no hay problema, que sólo es una pequeña comisión por ello (luego me doy cuenta que la pequeña “fee” son casi $50). Me meto a operar de verdad y me doy cuenta que las cosas no son tan fáciles. Me doy de bruces con una pared. Algunas órdenes de tipo condicional son teóricas, el mercado no las acepta. Meto una órden de stop loss y me la ejecutan casi inmediatamente. Me desespero y llamo al broker. Me explica que las stop loss son mentales, que si las pongo de verdad los traders del pit pueden ir a por ellas y que ese ha sido mi caso. Lamentable.
Especulo con petróleo y, si bien era fácil en el simulador, con la volatilidad real del mercado no hay quien tenga narices de no preocuparse por lo que pasa (¿sabéis cuánto llega a oscilar un futuro del petróleo diariamente?).
Hago varias operaciones y pierdo dinero en todas ellas. Llamo al broker de nuevo y me dice que deje el crudo, que me meta en el grano que oscila menos. Además, me manda un “tip” confidencial que indica que hay sequía en los campos de trigo. Viene de muy buena tinta y es confidencial. Le hago caso y el resultado, como es de esperar, es muy desafortunado.
¿Qué está pasando? ¿Acaso no era yo el campeón del mundo? Estoy a punto de dejarlo pero, afortunadamente, el broker viene a España a dar un curso de futuros. Le digo que me gustaría desayunar con él (siempre he creído que a la gente se la conoce bien de esta manera). Me desplazo a Madrid, y asisto al curso. Me encuentro con un montón de gente entusiasta, con muchas ganas de aprender. Es lo único que vale la pena del curso, porque éste vuelve a consistir en repetir las figuras chartistas y osciladores que se han venido repitiendo desde el principio.
Desayuno con el broker. Me dice que mi problema es que no tengo método (OK) pero no me ayuda en nada (no OK). Me explica que él sabe mucho de futuros y que el material del curso de futuros lo ha escrito él (me callo el decirle que me he comprado un libro en inglés llamado “Getting started in futures” que, curiosamente, es una copia literal del suyo). Le pregunto que él cómo especula, pero me deja claro que su sistema es propietario. El encuentro me sirve para darme cuenta de que debo cerrar la cuenta, reflexionar sobre lo que estoy haciendo y que hay mucho pirata a nuestro alrededor.
Cierro la cuenta y me quedo muy desilusionado. Si no he salido peor parado del tema es porque he aplicado escrupulosamente algunas técnicas de gestión del dinero. Además el dólar no ha parado de subir desde que envié el dinero, por lo que compenso algo de las pérdidas acumuladas.
Aquí se juntan varias cosas. Primero, ¿cómo se le puede aconsejar a un pardillo (yo) que se meta a especular en futuros a la buena de Dios? Pero, ¿es que acaso tenía alguna oportunidad? ¿Os imagináis las consecuencias de abrir una posición larga, dejar un contrato abierto “overnight” y que haya un atentado terrorista en América de los fuertes? No sólo perdería todo el capital, sino que acabaría debiendo un dineral al broker.
No me mal interpretéis, no le hecho la culpa de lo que me pasó a nadie. Creo que cada uno de nosotros se genera su propia realidad y acaba teniendo lo que se crea. No creo en el azar ni en el destino. Como dice un buen amigo, “con el tiempo todo el mundo se pone en su sitio” (muy diferente de “el tiempo pone a todo el mundo en su sitio”). Si algo llego a hacer bien en todo esto, ha sido limitar las pérdidas (buena gestión del dinero) y cerrar la cuenta antes de liquidarla por completo (para mí, esto también es una decisión de trading). En definitiva, soy responsable yo, y sólo yo de dónde me metí y de lo que me pasó.
Evidentemente, las creencias de uno no se acaban de la noche al día. Para pasar del uno al diez creo que hay que superar los peldaños de uno en uno. No dándome cuenta del todo de la situación pasada, asisto a un seminario presencial de day-trading en la que se nos va a enseñar cómo hacer day-trading. Nos enseñan más Metastock, a optimizar sistemas y a operar con apalancamiento. Con un broker determinado, por supuesto. La conclusión, el santo grial, es que el método de moda, el que se lleva en el momento, es un cruce de varias medias móviles combinado, eso sí, con un apalancamiento multiplicado por cuatro. Esa es la forma definitiva de ganarle al mercado… y de llegar al suicidio financiero.
Si algo saco en claro de este curso es que conozco a un amigo, Javi, con el que, a partir de entonces, compartiremos experiencias comunes y entre los dos, más adelante, llegaremos a sacar algo en claro de todo esto.
Me doy una pausa, pero sigo adelante. Han pasado varios años desde que empecé y quizás perdido un dineral. Sigo con la idea de creer que la clave es saber más y más de análisis técnico. Llego a leer un sinfín de libros. A medida que más leo, más inseguro me encuentro. ¿La razón? Primero, que si voy a sacar dinero del mercado es porque se lo voy a sacar a alguien. Y esto no es tan fácil. Además, me pesan unos supuestos enraizados en la mente que no logro superar. Cada uno tiene los suyos. Y es que creo que por estudiar mucho se tiende a pensar que se sabe lo que el mercado hará al día siguiente. Es normal. Si se ha puesto mucho énfasis en el estudio, uno se espera “aprobar”, claro.
Sin embargo, tardo tiempo en darme cuenta que el “aprobar” en los mercados no es cuestión de hacer ejecuciones perfectas. No se trata de mucho análisis fundamental o de mucho análisis técnico. La clave, como dice Mark Douglas, es el análisis mental, lo que está dentro de ti. Hay muy buenos analistas que estudian el mercado, pero esto no los hace unos buenos traders. En mi caso, la clave de mi modesto éxito, ha estado el dejar de ligarme emocionalmente con lo que tendría que suceder. Si estudias mucho puedes llegar a hacerte expectativas probables de éxito, pero nada más. Si una posición se te vuelve en contra no es que el mercado esté contra ti. Si alguna vez llegas a pensar esto …¡Malas noticias! Al mercado no le importas en absoluto. Que ganes dinero o te arruines le da a los demás exactamente lo mismo
Esta está siendo mi experiencia por ahora. Estoy lejos del éxito que estoy seguro me llegará, pero estoy convencido de que lo alcanzaré. Si escribo este artículo es para decir que van a ser necesarios varios años para llegar a conseguir algo, a menos que tengas un pariente que tenga éxito en los mercados y quiera enseñarte como hacerlo. Si no estás dispuesto a realizar esta inversión de tiempo, mucho esfuerzo y dinero, ¡enhorabuena! has llegado a tu primera opera |
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