Artículo de Moisés Romero.
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NACIONALIZACIÓN, INTERVENCIONISMO, PROHÍBIDO VENDER. TODO VALE PARA EVITAR EL COLAPSO DE LA BOLSA
Moisés Romero
El sistema financiero de Estados Unidos está intervenido y nacionalizado, total o en parte, desde hace muchos meses. No obstante, la Crisis se ha cebado de tal forma (es una Crisis Sistémica) que las actuaciones de la Reserva Federal provocan efectos contrarios a los deseados. Las autoridades están al borde de la desesperación. Idean y traman nuevas medidas para intentar que la fuerza del agua bajista no se lleve todo consigo. Conforme pasa el tiempo, las medidas son más cicateras y, lo que es peor, anacrónicas. Vuelta a empezar. Se trata de construir un nuevo edificio. Hay medidas que rebelan la gravedad del momento. Por ejemplo, la de limitar las ventas a corto, naked short-selling (venta sin tener los títulos) sobre entidades semipúblicas cotizadas en Bolsa, entre las que destacan Freddie Mac y Fannie Mae. La medida que la SEC tenía previsto poner en marcha el martes por la tarde se calificó de urgente y con ella se trata de parar el desplome de las dos entidades financieras, que, por ahora, son los más perjudicados por esta crisis. Por el contrario, la Fed no ha prohibido, que sepamos, mantener posiciones largas (compras). Ya sabe, hay que comprar y comprar, pero no vender. De nada sirven los lamentos de los bajistas al asegurar que no manipulan el mercado sino que tienen mejor capacidad para identificar el verdadero valor de una empresa cotizada.
El debate es intenso, pero no es desconocido para los que llevamos más de treinta años en estas lides. Recuerdo que en todas las Crisis económicas, financieras y de mercados ha sucedido siempre lo mismo. Cuando los índices suben hasta alcanzar la gloria, nadie escucha las llamadas a la prudencia. Los Gobiernos, como receptores de votos, muestran la mejor de sus sonrisas y no intentan ir más lejos, más allá del momento de euforia general. Los Gobiernos son incapaces, porque no les interesa, de detectar el inicio de lo que luego será una gran burbuja, como ha sucedido con el ladrillazo en España o el apalancamiento histórico en Estados Unidos. Cuando la Crisis, como ahora, no se contiene y a una herida taponada le sigue otra, y otra más profunda, los cirujanos de la Política no se atreven a cortar. Toman medidas incorrectas y contra la naturaleza de las cosas.
Me dijo ayer uno de los más viejos observadores de la Bolsa española que “en sus muchos años de experiencia había visto políticas económicas proteccionistas, nacionalización de bancos y empresas, intervencionismo de los gobiernos en los mercados (en el caso español recuerda la Crisis de los 70 con el Banco de España acudiendo todos los días a la Bolsa para apoyar los títulos de bancos y eléctricas, los que más pesaban entonces), pero nunca con la dimensión actual. A este paso van a cerrar las Bolsas del mundo para evitar el colapso general, cuando lo acertado es que esta Crisis, como las anteriores, se neutralice a sí misma bajo la vigilancia estrecha de Gobiernos e instituciones ¡Qué mal deben de estar las cosas!”
Hace dos semanas asistí a una conferencia que trataba de evaluar el momento actual, algo así como una aproximación a la Crisis. Me llamó la atención la arenga de un directivo de una caja de ahorros, casi un imberbe de 27 años, atrapado en la Bolsa, claro está. Su visión de los acontecimientos queda resumida en que los culpables son los que han vendido a
crédito y con préstamo de valores, ellos son los culpables del desastre económico y financiero mundial (sic) así como los que operan con derivados...y que los Gobiernos deberían salir en rescate de las Bolsas...y reponer las pérdidas a los ahorradores, porque ellos no tienen la culpa (sic)...Se me abrieron las carnes y abandoné la sala de conferencias.
Una de las peores Crisis que he vivido, quizá por ser la primera, fue la del crash de octubre de 1987. Los sistemas de negociación y de variación de cotizaciones de la época impidieron casar operaciones durante muchos días, ni poder comprar ni vender, porque se limitaban los movimientos a un inicial 5%, que luego se ampliaba hasta el 10%. Y al día siguiente a volver a empezar. Fueron muchos días de colapso. Ya entonces algunos predicadores pidieron que se suprimera la operativa a
crédito y que desaparecieran las anotaciones en cuenta.
Esto es lo que me dijo uno de los grandes gurus de la época, hace muchos años fallecido: “Amigo Moisés, si cuando vienes a comprar a Bolsa acciones de
Iberduero o de
Telefónica tuvieras que traer el dinero en efectivo, en el bolsillo te lo pensarías dos veces. El crash nunca se hubiera producido. Los apuntes contables, las anotaciones en cuenta, nos hacen insensibles a la operativa y a la volatilidad, hasta que llega el momento de pasar a la acción, de tocar lo que tienes en la cuenta corriente porque lo necesitas. Ahí se producen los dramas...”
Lejos de registrarse una involución en los mercados, que es ahora lo que fuerza la Fed con cada intervención, los sistemas operativos se han ajustado a la globalización y al dinamismo de cada momento. Otra cosa es que algunos actores utilicen de manera adecuada los instrumentso operativos que tienen a sus disposición. Hay quienes no respetan las reglas de juego y circulan a más de 200 kilómetros por hora...o encienden una cerilla en un barril de pólvora...¿Por ello hay que dejar de hacer coches o de usar la pólvora y la dinamita con los fines adecuados?
Algo me dice, en fin, que la próxima Bolsa será en efectivo. Es decir, que cuando vayamos a comprar lo hagamos con dinero en efectivo ¿Y el que no tenga dinero efectivo?
Saludos.