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La cuota hipotecaria de 800 euros que se echaron al hombro Mariela y su hermana hace dos años les 'pesa' ahora 500 euros más por obra y (des)gracia del Euribor. Una se acaba de quedar sin trabajo, para más 'inri'; la otra tiene una nómina 'mileurista'. La sombra del embargo empieza a amenazarlas.
Antes de decirle a su entidad de crédito que ya no pueden hacerle otro agujero al cinturón han optado por poner la vivienda en alquiler a cambio de 850 euros mensuales y mudarse a una habitación en un piso compartido, por la que pagan 300 de renta. «Nos hemos planteado vender la casa, claro, pero tal y como están las cosas ahora me temo que no será fácil», dice la 'portavoz' de estas dos endeudadas peruanas, que tiemblan ante la perspectiva de una nueva y probable subida de los tipos de interés.
La de Mariela y su hermana es una de las 60.000 familias que se encuentran hoy en riesgo de ejecución hipotecaria en España (esto es, el embargo de la propiedad por parte de la entidad de crédito ante la insolvencia del deudor), según las previsiones de la Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros (Adicae). De aquí a final de año pinta un panorama aún más desolador: hasta 120.000 hipotecados podrían engrosar la nómina de morosos.
«Es sólo una estimación, pero ningún organismo oficial la ha desmentido; eso nos lleva a pensar que la situación puede ser aún más grave», apunta Fernando Herrero, vicepresidente de la organización de consumidores.
Mariela es uno de los rostros de la angustia por el cerco de las hipotecas, en su caso con una fecha de caducidad de 30 años. Empezaron pagando 800 euros en junio de 2006 por un piso de segunda mano y de 60 metros cuadrados, situado en el Alto de Extremadura, que les vendieron por 229.000 euros.
De 800 a 1.300 euros
La contratación de un préstamo con cuota creciente a medida que pasa el tiempo, una 'peculiaridad' de la que dice que no fue informada en su momento por la caja que le prestó el dinero, y la subida del Euribor de dos puntos en 24 meses han estirado su cuota hasta los 1.300 euros. La tensa cuerda que la une con la entidad financiera puede ceder en cualquier momento.
Dice que tiene «miles de amigos» en la misma situación. Se ofrece a contar su testimonio con foto para que las administraciones no sigan considerándolos un mero número estadístico. Pero al día siguiente se arrepiente y no contesta la llamada del periódico. No debe ser muy agradable que en tu barrio sepan que estás a punto de ser insolvente a los ojos de los 'guardianes del dinero'...
Según Herrero, «las entidades financieras han incitado a la gente a que contrate hipotecas sin pensar cuánto podrían pagar en el futuro». Por eso insta al Gobierno a que redacte la Ley de Sobreendeudamiento Familiar que el PSOE propuso en 2003, y de la que ya hay referentes en Reino Unido, Francia y Bélgica, para que las personas que no puedan pagar las letras de sus casas no se queden en quiebra.
Adicae, por su parte, acaba de promover la creación de la Plataforma de Afectados por la Crisis Hipotecaria, una iniciativa que pretende erigirse como «cauce de actuación conjunta del colectivo de consumidores hipotecados en España» que pasan o pueden pasar apuros. Así, la organización quiere promover el diálogo e interlocución de los particulares con las autoridades, instituciones públicas y privadas y entidades financieras para buscar soluciones conjuntas, ya que en los próximos días tiene previstas reuniones con agentes sociales y políticos nacionales, autonómicos y locales.
La cuestión desde luego empieza a tener más calado que ese anecdótico casi 2% en el que hasta ahora se sitúa la morosidad hipotecaria. Una cadena de televisión privada, por ejemplo, ha puesto en marcha un concurso en el que, en lugar de regalar coches de gama alta o viajes a Punta Cana, se compromete a liquidar el importe de la hipoteca del afortunado telespectador que resulte agraciado en el concurso. ¿Esto es sólo el principio?
Una solución para los apuros
El concurso de acreedores se obstina en formar parte de la actualidad inmobiliaria merced a las dificultades económicas que atraviesan algunas empresas. Pero, ¿puede un particular acogerse a esta fórmula de refinanciación de las deudas que, entre otras cosas, tiene la ventaja de que se suspenden los pagos pendientes hasta que se llegue a un acuerdo con los 'fiadores'? Rafael Fuentes, titular del Juzgado Mercantil Nº 1 de Alicante, contesta que sí, pero con una salvedad: debe tener al menos dos acreedores (una hipoteca y un préstamo personal con dos entidades distintas, por ejemplo). Es una posible solución anti embargo, ya que las cajas y bancos tratan de evitar las ejecuciones hipotecarias, según el Registro de Economistas Forenses.
http://www.elmundo.es/suplementos/suvivienda/2008/548/1216332021.html |
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