haber que ya se quejan
La reciente dimisión de José Néstola como director de renta variable de Citigroup no es un caso aislado. El pesimismo cunde en todo el sector, que ya da por perdido el bonus de este año y que se teme una dura reestructuración a la vuelta de las vacaciones.
La causa de este pesimismo es la caída en picado del volumen de negocio de la bolsa, del 20% en julio según datos de
BME. Una tendencia que los profesionales consideran que va a acentuarse en los próximos meses: "Cada vez hay menos inversor final y movimientos como el reciente fallo en los 12.000 puntos echan a más gente del mercado", explica un operador. Un profesional de la banca privada confirma que la mayoría de sus clientes no quieren ni oír hablar de renta variable: "Todo el mundo quiere meterse en depósitos hasta que escampe".
Con este panorama, las cuentas no salen. Muchas mesas de trading han dejado de ser rentables y la única salida es la reestructuración. Máxime, en los casos de bancos de inversión globales que han acometido despidos masivos tras sufrir ingentes pérdidas por su exposición a activos de
crédito en EEUU. En ese contexto es en el que hay que inscribir la salida de Néstola y algunas reducciones de personal que se han producido silenciosamente en firmas como Morgan Stanley.