labolsa.com

Usuario: Contraseña: ¡Regístrate!
Cotizaciones a las 17:35:00 (05/12/2008)
Buscador de cotizacionesBuscador:
Pausar ticker

Buscar mensajes: Mostrar: No definido
+0
votos
Mensaje votado. Responder al mensaje Voto positivo Escrito por: [Asturhunter65] (17:32, 21/Ago)

Pesimismo Que el mundo fue y será una porqueria, ya lo sé..

Si somos incapaces de preservar la especie humana, ¿qué objeto tiene salvaguardar las especies vegetales?
Wangari Muta Maathai

"Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé, en el 506, y en el 2000 también"… Como todos los tangueros, Enrique Santos Discepolo no parecía muy optimista. Y a estar con la letra de su inmortal "Cambalache", no tenía grandes esperanzas en que las cosas pudiesen mejorar. Aunque considerando con mucho realismo la situación a nuestro alrededor, tenía buena cuota de razón. El mundo no es, precisamente, un cuento de hadas con final feliz. Una rápida mirada en torno a lo que somos, a nuestras relaciones interhumanas, a las características generales de cualquier sociedad, pasadas o actuales, no nos muestra un lecho de rosas. Los intentos por construir alternativas mejores, los grandes sueños de transformación que abrió la llegada del socialismo a principios del siglo XX, de momento no puede decirse que hayan sido todo lo exitoso que se esperaba. Si algo cambió ahí con algunas cuotas de mayor justicia social, de todos modos lejos estamos todavía de encaminarnos hacia un paraíso. Pero justamente quizá ahí radica el núcleo del asunto: nada nos dice que haya paraísos en ningún lado. El único paraíso, definitivamente, es el perdido.

Todas las construcciones de la civilización humana que buscaron paraísos –las religiones esencialmente, aunque no solo ellas– quedaron cortas. Lo que una mirada objetiva de nuestra historia como especie nos puede mostrar es que en buena medida el ser humano se la ha pasado buscando ese edén, ese estado de nirvana, de gracia y perfección. Si ilusoriamente lo encontró en algunos momentos, siempre como salidas individuales con mucho de huída del mundo real –éxtasis a través de la meditación trascendental, de experiencias místicas, "viajes" con algún alucinógeno, etc., etc.– la cruda realidad terminó imponiéndose siempre recordando que los paraísos son efímeros, y que la vida cotidiana, en todo caso, con más espinas que rosas, es más rutina que otra cosa. Los momentos supremos de felicidad son pocos, poquísimos –el orgasmo, arquetipo del goce por excelencia, es de lo más evanescente, dura apenas un instante–. Y no hay poder terrenal alguno, por fabuloso que sea, que no decaiga, que no esté siempre en alerta luchando a brazo partido para sostenerse sabiendo que no es eterno. Lo bueno dura poco se dice, y no sin razón. Parafraseando a Hegel: el amo tiembla aterrorizado ante el esclavo porque sabe que tiene los días contados.

Si lo queremos ver desde el punto del desarrollo económico-social, en el mundo actual, según datos de Naciones Unidas, casi 1.300 millones de personas viven con menos de un dólar diario (950 en Asia, 220 en Africa, y 110 en América Latina y el Caribe); un perrito de un hogar término medio del Norte come un promedio anual de carne roja superior al de un habitante promedio del Sur; hay 1.000 millones de analfabetos; 1.200 millones de seres humanos viven sin agua potable, siendo la diarrea que se desprende de ello una de las principales causas de morbi-mortalidad. El hambre sigue siendo la principal causa de muerte a nivel global. En la sociedad de la información y de las comunicaciones más impresionantes, cuando los grandes poderes ya van teniendo tecnologías que permiten ubicar a una persona desde los satélites que circundan el planeta en cuestión de segundos, la mitad de la población mundial está a no menos de una hora de marcha del teléfono más cercano y sólo un 10% tiene acceso a internet. Hay alrededor de 300 millones de desempleados y ocho de cada diez trabajadores no gozan de protección adecuada y suficiente. Lacras como la esclavitud (¡esclavitud!, en pleno siglo XXI), la explotación infantil o el turismo sexual continúan siendo algo más frecuente de lo que podríamos imaginar, aunque la televisión –el nuevo dios moderno– no lo muestre. El derecho sindical ha pasado a ser rémora del pasado. La situación de las mujeres trabajadoras es peor aún: además de todas las explotaciones mencionadas sufren más todavía por su condición de género, siempre expuestas al acoso sexual, con más carga laboral (jornadas de trabajo fuera y dentro de sus casas), eternamente desvalorizadas. Todas las mujeres sufren los efectos del machismo, y algunas, incluso –de acuerdo a las culturas en que se desenvuelven– sufren circunsición de su clítoris para no gozar sexualmente, de acuerdo a preceptos patriarcales. Y en ese mundo de diferencias insultantes, según los datos de estos organismos, mientras muere un ser humano cada 7 segundos por falta de alimentos, también se revela que el patrimonio de las 358 personas cuyos activos sobrepasan los 1.000 millones de dólares –que pueden caber en un avión Boeing 747 supera el ingreso anual combinado de países en los que vive el 45% de la población mundial. Todo ello, mientras que los blancos del Norte se siguen sintiendo superiores a los representantes de otros grupos humanos, los "salvajes" que pueblan el Sur, ahí donde nacieron todas las grandes civilizaciones.





Conversación:

« Volver al foro

Comprar y vender
Comunicación y utilidades
Información
Ocio
Buscar en Internet:
Ayuda | Condiciones de uso | Condiciones específicas de uso | Condiciones específicas de uso del Foro de Debate
Mapa Web | Publicidad | Escríbenos | Notas de Prensa | Trabaja en HispaVista | Investors Relations | Tu sitio favorito | Atención al usuario: 807 543 721
Hispavista