Tras la absorción el ejercicio pasado de Cuétara por Sos Arana, el nuevo grupo
se configura como uno de los mayores en el sector de la alimentación de España,
posicionado principalmente en Galletas (que supone cerca del 50% de la facturación
anual) y Arroz (40% de la facturación), aunque también cuenta con un área de confitería
(caramelos, conservas...).
En general las empresas del sector de la alimentación están enfrentándose a una
situación difícil derivada de la creciente concentración en el sector de la distribución
(grandes superficies). En este contexto cobran mucho sentido los grandes pilares
de la estrategia de Sos Cuétara:
Por un lado el grupo tiene una clara vocación de crecimiento que pretende continuar
tras la operación de fusión entre Sos y Cuétara (con la que Sos duplicó su tamaño);
ello le permite acceder a importantes sinergias y ahorros de costes en distintas
áreas (aprovisionamientos, compartir red de ventas...) y sobre todo incrementar
su capacidad de negociación frente a los distribuidores. El último ejemplo
de esta estrategia ha sido la oferta para hacerse con el control del grupo aceitero
Koipe, sobre el que ha puesto en marcha una OPA a 32 Euros por acción.
Además este crecimiento no se orienta sólo al mercado español: hoy la compañía
está presente con centros de producción, almacenes u oficinas en países como Portugal,
Italia, México, Rusia, Túnez... con lo que vende sus productos en cerca de 60
países (y a medio plazo pretende implantar sus marcas en 80). Hoy el 40% de la
facturación total se produce fuera de España (principalmente en Portugal).
Otro de los grandes pilares de la estrategia de Sos Cuétara está en el marquismo...
frente a la estrategia de competencia en precio (adoptada por ejemplo con las
marcas blancas), el grupo pretende transmitir una fuerte imagen de marca con calidad
en todas sus áreas y productos... y de momento ello no le ha dado malos resultados:
en Arroz la marca Sos es líder del mercado español con una cuota creciente, frente
a su competidor Ebro Puleva (que vende más pero bajo distintas marcas y con una
cuota decreciente en los últimos años).
Con ello el grupo consigue una mayor fidelidad por parte de los clientes y un
mayor margen de beneficio en sus productos. En este sentido la apuesta por el
marquismo y la calidad también se orienta hacia el desarrollo de nuevos productos
(en la parte alta de la gama), por lo que Sos Cuétara destina importantes inversiones
a la Investigación y Desarrollo (gestionadas en una unidad separada).
Otro aspecto importante a destacar en el grupo es que cuenta con un nivel de utilización
de su capacidad productiva relativamente bajo: por ello en la medida en que se
produzcan crecimientos en la demanda Sos Cuétara puede registrar tasas elevadas
de crecimiento en beneficios sin necesidad de acometer nuevas inversiones.
Uno de los puntos flacos del grupo está en su posición financiera, con un ratio
de Deuda sobre Fondos Propios superior al de la media del sector; aunque previsiblemente
este ratio se vaya reduciendo progresivamente en los próximos años, supone un
lastre relativo para su estrategia de crecimiento. Quizá por ello el grupo suena
como un posible protagonista de movimientos corporativos (los analistas piensan
que la concentración de empresas en el sector de la alimentación aún no ha finalizado).